El proceso de sucesión de la empresa familiar puede terminar con el hundimiento de la empresa si no se lleva a cabo adecuadamente. “El abuelo la monta, el padre la desarrolla y el nieto la hunde” es el dicho popular que resume el peligro de la sucesión.

María Luisa Guardo, de Broseta Abogados, en su trabajo sobre “La planificación de la sucesión en la propiedad de la empresa familiar” señala que la sucesión es una tarea compleja pero necesaria, si se pretende conseguir la perduración de la empresa y como paso exitoso del negocio familiar a siguientes generaciones. Para organizar correctamente la sucesión de la empresa familiar existen distintos instrumentos, como el Protocolo Familiar, los Estatutos Sociales y el Testamento. La planificación del testamento es un asunto muy complejo que, en muchas ocasiones, nunca llega a materializarse conduciendo a procesos sucesorios de difícil resolución. Desgraciadamente las herencias suelen ser fuente de conflictos familiares. Incluso las familias mejor avenidas “sufren” durante el proceso de una partición hereditaria, ya que es frecuente que surjan disputas entre los herederos sobre cómo repartir los bienes de la herencia entre ellos, sobre su valoración, sobre la formación de lotes, o sobre la atribución de los mismos. Y esto es así, porque es igualmente común que el testador simplemente designe en el testamento quienes van a ser sus herederos y determine en qué proporción lo serán, pero sin entrar a especificar con qué bienes concretos se van a abonar a cada heredero sus derechos hereditarios.

Por ello, es necesario realizar un proceso de análisis previo de aspectos tales como el patrimonio, los intereses, las preocupaciones y los objetivos.  Adicionalmente, en este trabajo también se presentan escenarios frecuentes de la planificación sucesoria para la mejor comprensión de las distintas situaciones que con más frecuencia se plantean a la hora de llevar a cabo un proceso de planificación de la sucesión.

Se habla del patrimonio hereditario (inventario de bienes y si son gananciales o privativos) que será objeto del testamento, destacando que la separación de bienes matrimonial es aconsejable para evitar la desmembración del patrimonio a favor de personas ajenas a la familia.