“La pyme no está prestando suficiente atención al proceso de transformación digital”, señala Gregorio Sánchez, catedrático de la Universidad de Murcia y director del Informe PYME 2018. En este estudio se señalan los principales desafíos a los que se tiene que enfrentar la pyme española: la digitalización, la RSC o la financiación.

Las pymes necesitan seguir avanzando en los procesos de transformación digital del negocio, pese a los avances registrados en los últimos años. Con relación a la implantación de las TICs, la inmensa mayoría de las pymes disponen de página web propia (83,2%), mientras que tan solo el 19,7% cuentan con una plataforma de e-commerce. En torno al 40% de las pymes cuentan con presencia activa en redes sociales, disponen de programas de CRM para la gestión de clientes o de aplicaciones ERP.

En todos los casos, son las empresas de mayor tamaño, es decir, las medianas y de los sectores comerciales y de servicios las que en mayor medida utilizan aplicaciones relacionadas con las TICs.

Con relación a los objetivos de la estrategia de digitalización, las pymes españoles muestran un similar y moderado interés en el aumento de la innovación de productos y procesos, en la disminución de costes y en la mejora de la experiencia del cliente. Las empresas medianas destacan en la disminución de costes y en la orientación hacia la mejora de la experiencia de cliente.

Asimismo, los objetivos de estrategia digital encaminados a la innovación discriminan positivamente a las empresas medianas, de sectores comerciales y de servicios, y aquellas en las que el control no es familiar y el gerente tiene estudios universitarios.

“Es urgente ya no solo propiciar que aumente la consciencia sobre el cambio digital entre las empresas de menor dimensión, sino también propiciar que se tomen medidas en estas empresas para mejorar la formación de las plantillas y establecer acuerdos con los agentes externos que ayuden en este reto”, explican desde el Informe PYMES 2018.

Por otro lado, la responsabilidad social en todas sus expresiones resulta de gran interés para las pymes españolas, según el informe. Se destaca especialmente las acciones y políticas relacionadas con la mejora de la imagen y reputación y el incremento de los niveles de transparencia. Asimismo, las pymes españolas priorizan trabajar con proveedores locales e impulsar medidas para realizar un reciclaje efectivo y consumir menos energía y otros recursos.

Con respecto a otras acciones de RSC, las pymes evidencian una moderada implantación de códigos de conducta, solo en el 50,7% de las empresas, y una escasa implantación de políticas de evaluación del clima laboral (33%) y de la publicación de memorias de sostenibilidad (19%). A pesar de esta baja implantación, las pymes reconocen la gran importancia de estos dos aspecto sen el entorno competitivo actual.

Otro de los retos a los que se enfrenta la pyme española es la actividad innovadora. En cuanto a innovación en productos, el 75,4% de las pymes han realizado cambios o mejoras en productos o servicios y el 60,7%  ha comercializado un nuevo producto o servicio.  La innovación de producto es el más común en las pymes españoles, mientras que en gestión está en un nivel inferior.

Las pymes españolas han recurrido en menor medida a la financiación bancaria en relación a años anteriores. Este cambio se ha convertido en otro desafío para la pequeña y mediana empresa española. En este sentido, solo el 34,2% de las pymes han intentado acceder a líneas de financiación de entidades de crédito, mientras que el 29,3% no ha accedido porque recurren a la autofinanciación.

Por último, los recursos humanos se han convertido en otro caballo de batalla de las pymes españolas. La pequeña y mediana empresa española muestra un moderado desarrollo de las políticas de recursos humanos, según el informe, las cuales se concentran mayoritariamente en los procesos de formación de sus empleados. Los procesos de RRHH con un mayor grado de desarrollo e implantación son los procesos de selección basados en requerimientos del puesto, la inversión en políticas y programas de formación continua y el diseño de políticas retributivas equitativas.

Por el contrario, las políticas menos utilizadas son las relativas a la implantación de sistemas de retribución variable en función de resultados y sistemas de evaluación de desempeño.